martes

Los anónimos dan la cara


Los anónimos han empezado a plantar cara y, por buena fortuna, en el peor de los casos su derrota es valiosa. De un tiempo a esta parte han comenzado a tener relevancia sus opiniones, son escuchadas y los que es más notable, llevadas a la práctica sin CEO, estudios de mercado ni encuestas, sólo con hechos, acciones concretas sin entrevistas televisivas, con escasos protagonistas pero millones de adeptos tras una idea que flota en el aire: Basta. Por supuesto que existen varias maneras de interpretar un concepto pero aquí no es lo relevante, lo importante es que existe y que exige un cambio de paradigma. Dos ejemplos creo que me acompañan.

Los bigotes pintados por Marcel Duchamp sobre La Gioconda han desencadenado un snobismo pornográfico. Nuevos y viejos millonarios poniendo en evidencia todo lo que sus billeteras pueden pagar, fundamentalistas de la premisa warholiana que expresa que el arte es lo que el artista dice que es arte o una oportunidad para desmbolsar millones por obras de diseño tan curiosas como un inodoro en un museo. Koons con su Cicciolina y su florero de 140 agujeros anales en Versalles, arte comprimido en latas Cambell, perogrulladas en plan Sabater, pinot noir, el champagne frapé, frapé y el methode champenoise, arte para liberarte con bocadillos de caviar para simular una dirección de la quinta avenida newyorkina. Claro que todavía 8 millones de personas por año visitan La Gioconda sin bigotes, pero es verdad también que la frivolidad ha calado hondo entre quienes deciden qué es arte.

Hasta que llegó Banksy. De Banksy tenemos miles de grafitis y esculturas alrededor del mundo, plantadas durante la noche en el centro de Londres o a plena luz del día, bajo el disfraz del hombre cualquiera en pleno museo del Lourve. Puede usted comprar una obra de él por 350.000 dólares en Sotheby´s pero nunca podrá saber quién es Banksy, tan anónimo como los millones de jóvenes que noche tras noche asaltan las paredes del mundo esquivando por todos los medios a la policía y a sus cinco minutos de fama que por derecho les corresponde. Banksy ha realizado un documental poniendo en evidencia el snobismo que hay detrás de bambalinas, en línea general y aunque mucho más que eso, "Exit Trough The Gift Shop", trata de cómo un perfecto imbécil, sin ningún conocimiento de pintura ni de arte puede vender por valor de un millón de dólares algunas de sus primeras obras en su primera muestra, hacer la tapa del último disco de Madonna y convertirse en una celebridad. Los anónimos ríen.

La revolución de Twitter fue el nombre que recibieron los movimientos de protesta en Túnez luego que un joven de veintiseis años, licenciado en informática y devenido en verdulero se prendiera fuego provocando días después su muerte y la del gobierno de Ben Alí. Durante la agonía de Mohamed Bouazizi, cuerdo o loco pero mártir al fin, documentos filtrados del gobierno de los Estados Unidos por Wikileaks mostraban al mundo los extravagantes niveles de corrupción en el séquito del presidente tunecino. Los informes de tigres de bengala en el living comedor, mansiones y comidas de reyes enardeció a un país en donde las mitad de sus habitantes tiene menos de vienticinco años y sucedió lo inevitable. Mientras los principales diarios del país ignoraban las revueltas y Estados Unidos y la Unión Europea guardaban silencio, en una actitud que duró más de viente días desde el inicio de las revueltas, desde Facebook y Twitter se organizaban las protestas, Anonymous, que ya había enfrentado a la la Iglesia de la Cienciología, Visa, Paypal, Mastercard y Amazon, hizo colapsar las webs oficiales de Túnez y en pleno corte informativo ofrecía teléfonos gratuitos a través de internet para comunicarse con el exterior. "Somos una legión, no perdonamos, no olvidamos, espéranos. Anonymous" reza el lema de la organización de los desorganizados que se presentan como máscaras en plan de “V for Vendetta”, sin portavoces porque nadie tiene el derecho a hablar en nombre de Anonymous, porque Anonymous puede ser usted si mañana se decide a apoyar a una de las miles de causas que esperan sumar adeptos dentro de la red, desde casos de operaciones fraudulentas hasta la defensa de Assagne, desde Túnez al PP español y la Ley Sinde. Manuel Castells, a pesar de ser catedrático de la Universidad de Berkeley, ha dicho una verdad “Las revoluciones son cosas de jóvenes y los jóvenes usan las redes”.

Wikileaks informa de reuniones en el año 2008 de congresistas del gobierno de Estados Unidos con el miembro fundador del movimiento Seis de Abril donde este da cuenta que el objetivo del grupo es lograr una transición democrática para antes de las elecciones en Egipto del año 2011, la embajadora Scobey escribe en su informe que es muy poco realista que eso pueda suceder y señala al fundador, Ahmed Saleh, como un joven idealista. El movimiento Seis de Abril es una cuenta de Facebook con unos 800 miembros activos y 70.000 seguidores en la red, que junto a Kefaya (Basta ya) y Khaled-Said, unieron a miles de usuarios de redes sociales y tuvieron un protagonismo inicial y desequilibrante resaltado por la prensa del mundo en una revolución sin líderes ni partidos. Desde el 25 de Enero, día que comenzaron las protestas en Egipto, hubo más de 2.000 activistas de redes sociales detenidos. No es de extrañar que dos días después del corte total de internet, insólito en la historia de la red, y en una de sus primeras intervenciones, Obama haya exigido al ahora ex preidente Mubarak su restablecimiento.

El fuego de Bouazizi a entrado a la red y ha demostrado que tanto han cambiado las reglas del juego el poder de internet, un poder que ya se hizo sentir en Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Bahréin y continúa por Marruecos, Argelia, Irán, Siria, Jordania y Palestina. Sin líderes ni partidos.

Banksy, junto a otros miles, han prescindido de toda la frivolidad y glamour que rodea al pop art y se han decidido a pintar las paredes del mundo. El arte urbano ya ha conocido el éxito, está en los museos más importantes, las grandes ciudades les regalan algunas de sus paredes mientras que otras son tomadas por asalto, vecinos del mundo solicitan sus servicios, como los del barrio Malasaña en Madrid y si usted quiere puede gastarse medio millón de dólares por un Banksy en algún paquete salón de subastas de N.Y. Sin flashes ni televisión.

Las ideas han encontrado una forma más efectiva de hacerse notar, desde una pared o un grupo de Facebook los anónimos se pasan la posta, se convencen, actúan, se llevan puesto al Magreb o entran en el Lourve. Con seguridad los políticos seguirán siendo políticos y los snobs no dejarán de lado la frivolidad, pero ya hay otro actor importante en escena, que sin caras bonitas ni partidos políticos, sin coordinación central o pura morfogénesis en donde la simpleza le da lugar a organizaciones complejas e inesperadas están modificando la forma de entender al mundo. La mariposa batió sus alas y el tornado está en marcha.