sábado

La desaparición


Escondí los últimos 150 dólares, de una cortísima fila de dólares, entre los libros de mi biblioteca. No los guardan Tom Sawyer ni el Señor Bergeret en París. Le confieso que nunca se los hubiese confiado a Marx ni Proudon sabiendo que eran mis últimos ahorros. Sí, el Padre Brown comenzó la búsqueda en cuanto supo de la desaparición y hasta el momento no la abandona. Ulises, con tantos puertos por delante, que si ve algo me avisa. No, con Sábato ni me hablo, Cohelo podría ser pero por aquí no vino, no descarto una barra del barrio de Flores ni una pérdida irremediable en un laberinto borgeano y no, no sería tan imbécil como para guardarlos en Fahrenheit 451.
Sherlock Holmes, pipa en mano, mirada perdida y ojos rojos de tanto opio, me clavó la vista y dijo: "No es nada entonces, un típico caso de secretos que se convierten en olvido, dejeló nomás, a veces pasa."

lunes

El psicólogo


Hoy llamó el psicólogo. Necesita enviar el informe a mi trabajo y para eso es necesario que vaya a una entrevista. Se niega rotundamente, a pesar de mi insistencia, a hacerla a través del teléfono, incluso si soy yo el que paga la llamada.
Le explico que para mi Edipo es el protagonista de una tragedia griega, que entre creer o reventar, prefiero reventar, que hay mucho morbo inútil, mucha pipa con las piernas cruzadas, mucho bla bla, mucho mirar por arriba de los anteojos, que los chusmas que cobran por hora me aburren temprano.
Pero no afloja, insiste, con una vocecilla de pedagogo, con toda la fuerza de un maestro rural que nunca se da por vencido, como un imbécil que tiene todas las respuestas me informa amablemente que estoy sufriendo un "acting out".
Me faltaron las fuerzas para preguntar qué es eso, sólo atiné a cortar el teléfono. Toda patología de más de una palabra tiende a ser peligrosísima y si son dos palabras en inglés seguro es irremediable. Cuando no la traducen es porque quieren cuidar el ánimo del paciente, no hace falta ser médico cubano para saberlo.
Mañana voy a pedir carpeta médica, tantos años por delante y yo con "acting out". Es un mondo difficile.

sábado

San Valentín


Me llegó un correo que me anoticia que hoy es el día de los enamorados y que debiese enviar una postal a mi chica diciéndole que la quiero. Ya está llegando San Valentín a Argentina, primero fue el Oktoberfest, Halloween y San Patricio, pronto haremos un Pamplona y festejaremos el 4 de Julio, pero no crean que levanto las banderas del nacionalismo, yo estoy dispuesto a celebrar casi todo, pienso que no estarían mal unos toros persiguiendo a parejas de la mano totalmente borrachas con zapallos en la cabeza al ritmo de las gaitas un 4 de Julio, todo puede terminar con un gran pavo de Acción de Gracias, un último brindis por la independencia de Nueva Guinea, otro mas por Guinea Ecuatorial.
Que por lo menos la globalización reparta festejos, así de ateo como me ven, hace años que celebro la Navidad como el mejor de los cristianos, así que si me invitan, ya se sabe que voy.

viernes

Síndrome de abstinencia


Dejar las drogas es como el portazo final de una novia, sólo que el dealer siempre muere por volver. Pero estoy salvado, mi novia se fue con el dealer, al menos eso me dijo cuando la vi salir de casa cargando el televisor. Yo creo que debiese, irremediablemente, creerle.
Al frente del sofá quedó sólo una pared blanca, un poco más blanca donde supo brillar el aparato, como si fuera la firma de su ausencia, la ausencia de ella, del dealer, del partido de Rosario Central que no puedo ir a ver en el bar sin pagar antes las innumerables cervezas de anoche.
Un sofá sin nada delante es ridículo, sentarme solo en ese espacio tan grande es una ostentación a la que no estoy dispuesto, ella se debiese haber marchado con el sofá y dejar el televisor, claro que es más difícil de cargar y menos poético, claro que después de todo el televisor es suyo... y el sofá también y estoy en su casa, joder: "Me voy a lo del dealer" puede ser interpretado de varias maneras, creo que tengo que decidirme de una buena vez a dejar las drogas.



jueves

Ya están llegando


Ya están llegando. Ayer por la noche destrozaron la aldea de xxx, no quedó nadie vivo, ¿qué entonces cómo lo supimos?, es sólo una expresión, una forma de decir que mataron a las mujeres, violaron a niñas, degollaron a los ancianos, asesinaron a los hombres y se comieron a los perros. Era una licencia si me permite, no, no, no, usted me malentiende, lo de los perros es verdad, se los comieron, lo que le decía mas arriba que no quedó nadie vivo, es un decir y tampoco es que se comieron todos los perros, sólo algunos, otros logran escapar y a otros los despenan pero no se los comen. Pero ya están llegando. No, no se preocupe, a su edad y rengo no sirve de nada, recuerde además que lo de que no quedó nadie vivo era sólo una expresión. ¿Por su perro?, despreocúpese, perro i´ mierda ese, no se haga problemas mi amigo. Ya están llegando.

Culpa, paradojas y otros asuntos menores


Hago un intento por decir cosas, pero ¿es qué tengo algo que decir? y me respondo (te respondo lector) escribiendo porque es una buena forma de decir absolutamente nada pero justificando los renglones, ¿los renglones?, sí, los renglones, sucede que extraño los cuadernos Rivadavia para poder escaparme de sus líneas, y en ese asunto tan sencillo radica todo el asunto, en la culpa por no sentir culpa, de tanto arrojarme de los renglones mi religión se transformó en no tenerla, un círculo inevitable que se cierra en el absurdo, de tanto amor a dios le llenan de bombas la casa al vecino, de tanto perseguir la pelota se transforman en pelotudos, sí, lo sé, un exabrupto y lo que es peor, una frase posiblemente hecha, pero bueno, hay quienes rezan antes de dormir, yo intento religiosamente cometer un pecado antes de acostarme, pero no es fácil, a veces sólo me alcanza para un pecadillo.