jueves

Culpa, paradojas y otros asuntos menores


Hago un intento por decir cosas, pero ¿es qué tengo algo que decir? y me respondo (te respondo lector) escribiendo porque es una buena forma de decir absolutamente nada pero justificando los renglones, ¿los renglones?, sí, los renglones, sucede que extraño los cuadernos Rivadavia para poder escaparme de sus líneas, y en ese asunto tan sencillo radica todo el asunto, en la culpa por no sentir culpa, de tanto arrojarme de los renglones mi religión se transformó en no tenerla, un círculo inevitable que se cierra en el absurdo, de tanto amor a dios le llenan de bombas la casa al vecino, de tanto perseguir la pelota se transforman en pelotudos, sí, lo sé, un exabrupto y lo que es peor, una frase posiblemente hecha, pero bueno, hay quienes rezan antes de dormir, yo intento religiosamente cometer un pecado antes de acostarme, pero no es fácil, a veces sólo me alcanza para un pecadillo.

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